Hoy en día, está cada vez más normalizado acudir a terapia o recibir atención psiquiátrica si sentimos que nuestras emociones no nos dejan aguantar el día a día, pero ¿realmente depende exclusivamente de cada individuo el cómo mantiene su salud mental o hay otros factores que podrían afectarla o mejorarla? ¿Tiene alguna relevancia la política en la salud mental?
Alguna vez, Wangari Maathai dijo que un país es como uno de esos bancos altos o banquillos de bares con tres patas, en donde el gobierno debe mantener las tres patas, cada una representando: democracia, paz y el desarrollo sostenible (recursos naturales). Sin estos tres pilares, ¿qué ocurre con los países? Seguramente caerían, además qué conocemos como paz, ¿relaciones pacíficas con otros países o dentro de un territorio? Muchas preguntas que te ponen a pensar cuando votas en países democráticos el porqué eliges a alguien sobre otra persona.
De igual manera, Boris Cyrulnik, superviviente judío de la Segunda Guerra Mundial, quien perdió a toda su familia a los 4 años y ahora es un reconocido neuropsiquiatra quien ha enfocado su investigación en la resiliencia ante eventos traumáticos ha resaltado el rol de la política en la salud mental y la garantía de ofrecer a la ciudadanía lo necesario para su bienestar.
La política debe salvaguardar la salud mental
No por nada las organizaciones promueven la salud mental en días internacionales como el 18 de octubre, Día de la Salud Mental, así como a través de guías para que países logren mejorar este aspecto dentro de su población.
Se dice que si la situación no mejora, para el 2030 la salud mental será una de las principales causas de discapacidad. Una declaración impactante, en especial cuando pensamos que las nuevas generaciones tomamos más en cuenta este aspecto de la salud. Sin olvidar que el suicidio es la segunda causa a nivel mundial en personas de 15 a 29 años. Una generación que suele cuidar más su salud mental a comparación de generaciones más mayores.
¿Pero qué puede hacer un gobierno o en qué debemos basarnos para elegir a quien gobierne nuestra localidad, ciudad o país, así como a quienes crean y discuten legislaciones?
Acceso a la salud:
Los servicios de salud de todo tipo deben ser accesibles, el estrés que genera no tener los recursos para cuidarse o tener pacientes en casa sin posibilidad de acceder a medicamentos y tratamientos es un derecho universal. Esto incluye desde espacios para personas con adicciones, con discapacidades, enfermedades de todo tipo, así como salud sexual y productividad.
Oportunidades laborales:
Igualdad de oportunidades sin importar el género, así como sueldos equitativos entre oficios y profesiones. Valorar los conocimientos y diversificar el mercado es una obligación de los gobiernos, sin olvidar que las familias necesitan acceso a guarderías y espacios seguros para poder cuidar de sus hijas e hijos sin tener que abandonar el trabajo, en especial para las mujeres quienes no tienen por qué dejar de crecer profesionalmente ni encargarle sus hijos a tías, abuelas y otras familiares de quienes tradicionalmente se esperaría eso.
Educación gratuita:
Hay gobiernos que invierten mucho de su presupuesto en este punto, garantizando sueldos competitivos a su profesorado. Invertir en educación, es invertir en el futuro de un país.
Distribución de recursos equitativa:
Los recursos naturales, económicos y de infraestructura deben ser repartidos de una forma en la que se garantice que las personas puedan vivir cómodamente y con tranquilidad. La pobreza, el hambre, la falta de casa y vestidos son razones para que una persona pueda sufrir de depresión, ansiedad y más. Las necesidades básicas deben de ser cubiertas para garantizar felicidad.
Seguridad y justicia:
Desafortunadamente existen muchos países donde salir y hasta permanecer en casa son un riesgo constante. Eventos postraumáticos ocurren cuando se sufre de un crimen y no queda ahí cuando uno queda impune, la víctima y sus seres queridos tienen que trabajar aún más en su resiliencia y no es un camino sencillo. Ninguna persona debería de sufrir de inseguridad y ningún crímen debería quedar ímpune. Sin olvidar que los procesos de justicia tienen que ser honestos, sin corrupción, porque tampoco se trata de llenar de personas las prisiones, sino de garantizar que el sistema no le falle a las personas inocentes.
Buenas relaciones locales e internacionales:
Cada localidad es un mundo, así como cada país. Las guerras son ahora más comunes y nuestros gobiernos deben de saber manejar estas situaciones para no poner en riesgo a toda una población, por ello, secretarios de relaciones exteriores, así como gobernantes dentro de un mismo país deben encontrar acuerdos y valorar riesgos.
La salud mental también se define en elecciones
Con base en lo explicado, cada ciudadano que forma parte de una democracia tiene también la obligación de tomar los puntos mencionados y más a la hora de votar, sobretodo en una época de sociedades líquidas donde por default ya hay muchos factores que afectan la salud mental de las personas, y como se mencionó, de aquellas más jóvenes.
¿Qué otros puntos consideran es responsabilidad de la política en la salud mental mejorar para garantizar que este derecho humano universal sea cubierto?
Y, ¿ustedes piensan en la salud mental al votar por las personas que forman parte de la política?
¿Ya leíste nuestro blog sobre si el feminismo está en crisis?
Michell Mor es una comunicadora digital que utiliza sus habilidades en marketing para promover el bienestar y ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre su bienestar. Está comprometida a ayudar a organizaciones sociales y ONGs a alcanzar sus objetivos a través de estrategias digitales innovadoras.