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Alguna vez asistí a la catorceava edición del Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe (EFLAC) de 2017, en donde nos obsequiaron un conjunto de bandas elásticas que representaban todos los tipos de feminismos, cómo se relacionaban entre sí y el mensaje que dedujo querían dar era el de a pesar de todas las diferencias la sororidad es lo que nos une.

Actualmente, dicha «bola» de bandas elásticas se ha roto y, eso me dejó pensando en el futuro del feminismo y los riesgos a los que podría enfrentarse internamente, porque los externos son evidentes.

Para recapitular, hay muchísimos feminismos que fueron creados por las necesidades de diversas personas, porque no, no es lo mismo el feminismo de México, el de Francia ni el de Japón y de ahí, cada grupo de mujeres crea movimientos con base en problemas sociales. 

Por ejemplo, en América Latina y muchos países donde ciertas ideologías conservadoras perduran como en regiones de África o del Sureste de Asia, hasta Europa, el aborto es una lucha importante, mientras que en un país como Japón la maternidad es parte de su lucha, ya que en el momento que tienen hijos, los japoneses tienden a sacar de la fórmula a las mujeres trabajadoras al no permitirles guarderías accesibles ni oportunidades por ser madre, la famosa gráfica de la M, que afortunadamente el número de mujeres trabajadoras va en aumento, logrando que la M pierda su forma, pero sacrificando su maternidad.

Y esto no se detiene ahí, además cada grupo feminista lucha por diversas causas: libertad reproductiva, igualdad salarial, disminución de la violencia de género, búsqueda de familiares desaparecidos, libertad sexual, desaparición de los precios en productos para la regla, entre otras causas que son muy válidas y sobretodo no están bajo el control de quienes deberían.

¿Cuáles son los tipos de feminismo?

Según el glosario de Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), algunas variantes del feminismo son: “feminismo liberal, feminismo radical, feminismo socialista, ecofeminismos, feminismo cultural y de la diferencia, feminismo de la igualdad, feminismo comunitario, feminismos afrodescendientes, entre otros.”

Varias de éstas, también toman la interseccionalidad como un enfoque base para poder tomar en cuenta los diversos contextos socioeconómicos, culturales, religiosos, psicológicos y más por la variedad y complejidad detrás de cada persona y su experiencia, porque si se discrimina a alguien por cualquier razón, en ese caso el cambio que se busca no podría realizarse por completo.

¿Y qué pasa si no están de acuerdo?

Uno de los riesgos prominentes dentro de movimientos considerados como progresistas es que por la búsqueda de la libertad e igualdad, son más propensos a sufrir de ramificaciones a partir de choques de pensamientos y puntos de vista. Caso contrario con movimientos conservadores donde se caracterizan por ser más uniformes debido a que para ellos el orden actual ya está establecido y no hay más que agregar y si hubiese algo nuevo necesario para ese orden, solo unas cuantas personas tomarán las decisiones correctas para ese grupo de personas.

Con base en esto, se podría pensar que los movimientos de izquierda o progresistas, están destinados a fracasar, pero aceptar debilidades es también una forma de aprender de éstas y ajustar estrategias. 

Movimientos sociales exitosos

El análisis de Leslie R. Crutchfield en su libro How Change Happens referente al porqué algunos movimientos sociales son exitosos y otros no, resalta que aquellas personas que son líderes y son capaces de soltar la rienda para compartir el liderazgo y no buscar el protagonismo, son quienes suelen conseguir el éxito, distribuyendo la energía hacia la causa común y por consiguiente uniendo a las personas.

Además de esta perspectiva de liderazgo, Crutchfield menciona otros ingredientes para el éxito de un movimiento social como lo son:

  • Un enfoque comunitario
  • El reconocimiento de la importancia del estado y los esfuerzos locales
  • El compromiso a cambiar normas y actitudes, así como políticas que lo necesiten
  • La voluntad de tomar en cuenta a personas adversarias como aliadas
  • La aceptación del hecho de que las empresas no siempre son el enemgido y pueden ser aliados clave
  • Y lo que ya he mencionado, compartir el liderazgo para abarcar más

Y, partiendo de estos puntos, considera como exitosos a los movimientos LGBT+ en relación al matrimonio igualitario desde el contexto de Estados Unidos.

Entonces, si pensamos en esta fórmula, aplicada para América Latina, podríamos afirmar que el movimiento feminista ha logrado grandes cosas y uno de los más populares es en el tema del acceso al aborto seguro.

La marea verde en Argentina se extendió no solo por el país, sino que alcanzó a varias regiones alrededor del mundo. En México, en un abrir y cerrar de ojos la legalidad del aborto alcanzó cambios en reformas, aunque claro, aún falta que su aplicación sea uniforme al ser algo reciente. Y, si pensamos en estos dos ejemplos, podemos ver que los 6 ingredientes para el xico mencionados se pueden apreciar aunque varíe su porcentaje de uso.

Entonces, ¿por qué el feminismo está en crisis?

Retomando el punto referente a liderazgo compartido, con el paso del tiempo, el feminismo ha ido centralizado sus voces en personas públicas, varias que han sido pilares para el movimiento, pero también se ha visto viciada por culpa de las necesidades de actores políticos, así como el capitalismo detrás de las redes sociales, mejor conocidos por el término “influencer”.

El feminismo es valioso sin importar si se es una persona pública o una persona sin tanta presencia online. El feminismo es comunidad y debe ser interseccional para funcionar. Las competencias entre personas del mismo bando son aquellas que pueden destruir un movimiento o desprestigiarlo. 

El feminismo debe darle voz a quien no la tiene y esto no se puede lograr si solo algunas personas se quedan con el micrófono. No podemos olvidar la sororidad solo por momentos de fama, tampoco podemos vender un movimiento por beneficios en puestos políticos u otros que podrían poner en riesgo el prestigio de un movimiento. Claro, las alianzas son valiosas, pero la elección debe ser clave para no sacrificar a aquellas por quienes se forma parte de un movimiento.

Cada persona que se considere feminista tiene una responsabilidad grande. Así que cada vez que decidas construir tu branding personal a partir del feminismo o que tengas el privilegio de liderar a un grupo feminista, recuerda que deberás pensar en esa responsabilidad y no perderte en el beneficio-placer individual, que claro si es trabajo mereces remuneración, pero creo que es claro al punto al cual se busca llegar con esta columna. 

Seamos sororas, seamos interseccionales, sigamos avanzando como la gran colectiva que somos.


Michell Mor es una comunicadora digital que utiliza sus habilidades en marketing para promover el bienestar y ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre su bienestar. Está comprometida a ayudar a organizaciones sociales y ONGs a alcanzar sus objetivos a través de estrategias digitales innovadoras.