En las últimas semanas un nuevo fenómeno ha invadido el algoritmo de Tiktok, las denominadas Sephora Kids. Estas niñas entre 8 y 12 años han sido tema de conversación debido a su presencia en las tiendas de cosméticos de las marcas Sephora y Ulta Beauty.
Tanto empleadas como consumidores de las tiendas han recurrido a TikTok para dar su perspectiva sobre el tema y las controversias que ha generado. Pero, ¿a qué se debe la controversia? Para muchas personas esto va desde la presencia de las niñas en espacios que muchos consideran deben ser para personas mayores a los 16 años, por el comportamiento de las niñas en las tiendas, por la falta de supervisión de sus papás y por la decadencia de espacios designados para niñas.
El consumismo en la redes sociales
Si tienes una cuenta en TikTok y estás interesada en maquillaje o skincare, seguramente te has encontrado con miles de videos tratando temas como cuál es el producto del momento, rutinas de skincare, los famosos get ready with me y reseñas de productos.
Se estima que la industria de la belleza generó $579.22 billones durante el 2023 y que este número sólo aumentará. La mayor parte de los usuarios de TikTok son menores de 30 años y en países como Estados Unidos, la mayor proporción (25%) de usuarios tiene entre 10 y 19 años. Es innegable que en las redes sociales hay un bombardeo constante de contenido dirigido hacia la venta de productos. Uno de los problemas a los cuáles nos hemos enfrentado es la capacidad de distinguir entre reseñas auténticas, productos patrocinados y la responsabilidad de los creadores de contenidos para frenar el consumo excesivo.
Cuando hablamos sobre la responsabilidad del consumidor, debemos considerar la edad de quienes están consumiendo este contenido. Para las niñas estos videos podrían ser solo algo divertido que ver, algo popular entre sus compañeras o un símbolo de estatus y no pueden dimensionar los efectos que esto puede tener sobre ellas. Es por ello que el papel de los papás y de la sociedad es indispensable para regular el contenido que consumen.
¿Ya no hay espacios para niñas?
Otro de los puntos a considerar es que para muchas personas no hay espacios delimitados para niñas. En esta era donde las redes sociales consumen una gran parte de nuestras vidas, las niñas se van hacia el espacio digital para socializar con otras personas, dejando a un lado espacios físicos donde podrían jugar con otras niñas
Emulando los compartimientos de mujeres mayores en sus vidas, como sus mamás, hermanas o sus influencers favoritas, estas niñas optan por adoptar las rutinas de las mujeres y aplicarlo en sus vidas, aun cuando no todas las actividades son adecuadas para su edad. En una era donde el mayor sueño de muchas niñas es ser influencer, es necesario tener conversaciones sobre el consumo de contenido de las niñas y sus participaciones en las redes sociales.
Cada generación tiene su temor estético
Los efectos de los medios de comunicación y contenido dirigido hacia las mujeres ha tenido una influencia sobre las tendencias de belleza y moda desde hace años. La creación de nuevas necesidades para poder encajar dentro de la sociedad nos afecta en diferentes etapas de nuestras vida, pero muchas veces comienza cuando hacemos la transición de ser niñas a ser adolescentes.
En su libro Belleza Fatal, la autora Mona Chollet destaca que es inevitable que las tendencias tengan algún efecto sobre nosotras porque opera sobre temores. Temor a ser rechazada, temor a envejecer y un temor de perder nuestro valor después de la juventud.
Por ejemplo, muchos de los productos que son populares entre estas niñas contienen sustancias como ácido hialurónico, colágeno y retinol. Estos productos y sustancias no son aptas para la piel de estas niñas, sin embargo las niñas consideran que deben comenzar a utilizar ya estos productos. Estos efectos van más allá de su piel, veremos una generación de niñas que temen envejecer y buscan frenar cualquier señal de envejecimiento desde los 10 años.
Yo pasé esta etapa de mi vida a finales de los 2000 y principios de 2010. Aunque considero que el temor a signos de envejecimiento no era algo que me afectaba de niña, si me afectaba un bombardeo constante sobre noticias y artículos con consejos para bajar de peso. Para mi y muchas de nuestra generación nuestro temor más grande era subir de peso y no encajar en la estética del cuerpo hegemónico de la época.
Tendencias y belleza
Puede ser difícil imaginar un mundo donde la belleza no sea un producto, estamos rodeadas por publicidad sobre el nuevo ideal a perseguir a cada rato. Aunque perseguir la belleza puede ser un tema superficial para algunas personas, para muchas de nosotras es una de nuestras maneras de encajar en la sociedad. Querer responsabilizar únicamente a los consumidores de estos productos no será la solución a este problema, podemos cuestionar y responsabilizar a las grandes empresas de belleza al igual que un exceso de contenido consumista en las redes.
Pero como dice Mona Chollet “Definitivamente <<no hay nada malo en querer ser hermosas>>, pero quizá sea el momento de aceptar que tampoco hay nada malo en querer ser.”
Debemos comenzar por enseñarle a las futuras generaciones que no hay nada de malo en querer ser y disfrutar la persona que eres en este momento.
Puedes seguir su trabajo aquí.